Primeros trabajos y búsqueda de empleo

Mi primer trabajo ya comenté que fue en el bar en Navidad.
Trabajaba para una agencia que te va mandando donde hace falta. 
El día de año nuevo me tocaba trabajar en el Racecourse, muy famoso aquí y vienen personas desde diferentes punto de Inglaterra para trabajar ahí y echar un extra. La gente tiene buena experiencia de ahí, lo cierto es que yo no. Tuve problemas por horas de trabajo impagadas y el buen recibimiento que tuve en el bar, no lo encontré aquí.
Racecourse Cheltenham

Hice una promesa a mi madre: el día que pierda mi sonrisa, que coja un vuelo de vuelta. Así que intentaba sacar lo positivo a todo.

Al finalizar la navidad, en el bar ya no hacía falta, así que me mandaron a limpiar un Hospice, que cuando descubrí qué era un Hospice, se me puso la piel de gallina. Recuerdo que había una habitación, la más fría de todas con diferencia (luego entendí por qué en esa habitación no había calefacción),  y en todo el edificio un silecion sepulcral.
Como siempre, iba andando por caminos inhóspitos, cada día llevaba más papeletas para que me ocurriese algo.


Pero no importaba, me levantaba, me maquillaba, y si hoy tocaba una fregona, pues a hacerlo lo mejor que podía. Echaba a andar, siempre con mi música, sin importar el camino o el frío. Trataba de hablar con todo el mundo y cuando me conocían me cogían mucho cariño.

Hacía una media de 3 o 4 entrevistas por semana, y por teléfono perdí la cuenta. No entendía por qué no era capaz de conseguir ningún trabajo medio estable. Sólo quería trabajar y poder hacer mi vida.

Aprovechaba si la entrevista era lejos, para visitar el pueblo.


Bristol-Cabot Circus
Y así hice. Me tocaba Bristol, una ciudad de la que me enamoré en tan sólo unas horas, llena de vida.
Una entrevista para profesora de matemáticas, en la que me dijeron que las mates eran muy diferentes que en España..... claro, es que el resultado de una ecuación varía si cambias de país.



Kemble
Seguía por caminos intransitables a pie. En esta ocasión una señora muy amable paró su coche junto a la carretera y me preguntó si estaba perdida. A lo que respondí que no, que iba caminando. La señora se ofreció a llevarme, y resultó que hablaba español, ya que había trabajado en España. La entrevista era en un hangar en mitad de la nada, para escribir contenidos. Me mandó un recruiter que apenas me preguntó nada. Claro, cuando me escucharon hablar inglés, era obvio que no tenía el nivel en el idioma como para escribir contenidos, lo supe por la cara de cuadro que pusieron. A la vuelta llamé a un taxi, ya me la estaba jugando demasiado.



Chaldford

Chaldford


Stroud

Otra entrevista, en mitad de la nada, para variar. En el camino de campo entre Stroud y Cirencester. Y no es broma. ¡En medio del campo, ahí, con las ovejas pastando, te encuentras una fábrica!. Me estoy haciendo experta en orientación!
Como de costumbre, hay q sacar lo positivo de todo, así que vi unos paisajes impresionantes y aproveché para visitar um precioso parque en Stroud, y tomar un cafe con Cake, mi perdición en este país: el dulce.
Otras tantas entrevistas en bares, cafeterías, obtenía siempre la misma respuesta: tu nivel de inglés no es suficiente para atender al público.


Recuerdo otra, en Tewkesbury, para Leader Team en una planta embotelladora de leche, para variar, en mitad de la nada. 

Y allá donde iba, obtenía las respuestas: no tienes suficiente inglés, no tienes suficiente experiencia o a veces un simple "ya te llamaremos". Quizás llegué en mala época: navidad, el Brexit, o quizás era por mí, lo cierto es que comenzaba a ponerme muy nerviosa y desesperada. Pero aún me quedaban fuerzas más que de sobra, mi camino no había hecho nada más que empezar.

Yo, que tenía tanto miedo a los lugares desconocidos, a no saber moverme sola, a perderme, me estoy demostrando a mi misma que son miedos irracionales y que puedo. Toda una lección de vida y una experiencia que añadir al libro de mi vida

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